martes, febrero 08, 2011

No me busques en la niebla
no me busques en la muerte
ni en la sombra de otra huella
ni en paraísos inertes.
No me tiemb les sin tentarme,
no me mires del revés.
Iluminame de gozo, devolveme la canción.
como solo vos
sabés. Cantame
como te cuadre,
con tu bri llo de ocasión
no me mient as despedidas,
para senti r t u emoción.
No me mi enta s despedidas,
mi estrelli ta más fugaz.
Resaltame la alegr ía e inundame
con tu paz. Contestame una pregunta: ¿cómo llaman
al amor aquellos que dios no tienen,
mas sí tienen corazón?






sábado, diciembre 18, 2010

jueves, diciembre 16, 2010

Una nave de besos salados sin querer.
Un concierto de grillos huidos anteayer.
Un manojo de cuentos que mueren por volver.
Y una pasión, un puente, y una respuesta fiel.

martes, noviembre 16, 2010

Oyendo cómo se desgrana una canción muy rítmica en mis oídos,
en una mañana donde las nubes dibujan caprichos sobre el cielo azul,
aspirando el aire de los vientos de cambio,
y susurrando bienvenidas al amor...

domingo, octubre 17, 2010

medio pan y un libro


Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!' Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.


tomado de: http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2010/09/14/federico-garcia-lorca-medio-pan-y-libro

lunes, agosto 30, 2010

martes, agosto 24, 2010

En un día tan oscuro
busco un poco de tu luz,
mientras siguen los batracios
buscando entrar a palacio.
¿No lo ven? Es natural,:
los batracios, excluidos.
Y con sus saltos de rana
y su croar insolente
le molestan los oídos
a lo que queda de gente.
Además, no vive nadie
que reine en ningún lugar,
en este palacio viejo
donde procuran entrar.
Los sapos se han ido todos.
Reyes y reinas, también.
La nostalgia ocupa todos
los salones de este harén.
Basta, no insista, ranita
que perdió su condición;
la monarquía está muerta,
no hay príncipes de salón.
Vuélvase, vuelva a la charca,
donde brinca y croa bien.
El Edén para los sapos,
el palacio ya no es.