jueves, febrero 21, 2008

Andando por la rua más desierta, después de espantar pájaros y nubes, después de convidar a las estrellas, después de haber llorado un manifiesto de vítores y aplausos, de conquistas hechas a la medida de aquel héroe, después de haber pasado por los puentes que van de vos a vos, y no se quedan, después de sucumbir al desacato de mi siempre mentida letanía, después de recordar que hasta mi tía se encontraba entre los tipos del contrato, llego hasta vos, como recién llegada, subo hasta vos en un puente invisible, me caso con tu fiebre itinerante, con tu afán de nunca más casarte, porque ya estás casado con la vida; y aunque no te lo diga, en verdad pienso que ese "tal para cual" del viejo dicho está hecho a la medida de este puente, está urdido en la luz de este capricho.

martes, febrero 12, 2008

Un pasadizo secreto une mi mirada lunar y tus manos solares.
Una nube de dudas se cae a mis pies cuando tu nombre sube.
Una mariposa verde se cuelga de una rama para verte llegar.
Jano, bifronte, cuál es tu cara? ¿La que veo? ¿O la que no está?
Revolucionarme; me mandaron a revolucionarme.
Pero he preferido re-evolucionarme.
Jano, bifronte, veo tu cara oculta, tu cara luminosa...
y el interrogante se diluye: tus dos caras, Jano querido,
mi bien, mi mal, tus dos caras son mi desvelo, después y antes.

martes, enero 29, 2008

Descubrir un poema que no sea lo mismo.
Desvelar redondeces en el filo del verbo.
Añorar nomeolvides en pasajes de cuentos.
Alumbrar ruiseñores en la piel del poeta.
Disecar viejas formas con el puño del goce.
Ajusticiar auroras como platos calientes.
Enroscarse hecho sierpe en el punto del punto.
Reivindicar mentiras en la ciega Justicia.
Temblar de mil calores en la cima más alta.
Revolver pasaportes hasta encontrar la casa.
Suicidar horizontes en el puño del trueno.
Salir de caza vivo y volver inmortal.
Opacarse tan solo si brillar nos aburre.
Y tras el postrer grito derramarnos la sal.

domingo, enero 20, 2008

Mi Nano bendito.
Barcelona i jo.

jueves, enero 17, 2008

Un fulgor de palabras nunca dichas
se esboza en el orillo de los nombres
que parecen ser los de tantos hombres
sin pasión, sin excusas, sin desdichas.
Una intención de fuegos de artificio
levanta sus banderas en la bruma,
y de la espuma de las eras
surge una rebelión que es puro oficio.
Oficio de carrozas, de quimeras,
de puentes de algodón,
de arcoiris.
Oficio de pancartas y corceles
en busca de un rincón de maravilla.
Entonces, se retoba el dramaturgo;
se alza la pluma nueva, el solsticio
de tanta tinta oculta, tanta arcilla
remonta la hondura del precipicio.
Entonces, se agigantan los caminos.
Entonces, se equipara cada sueño.
Y del empeño de cada noche en vela
emergen, ya brillantes, los destinos.

martes, enero 15, 2008

El Nano, con la simpática Mensajes de Amor de Curso Legal:



martes, enero 08, 2008

De vuelta de misiones tan pesadas
que el lastre se sentía hasta en mis huesos,
cargando los excesos en las manos,
y un juez que indulta todo en esta manga,
jurando que será por un castigo
que no tengas más fiestas regaladas,
me figuro que esta autonomía
que acabo de alumbrar,
de vos, de todo,
esta sed de rumbos nuevos
que se alza
desafiando catástrofes y huelgas,
esta revolución de mi pereza,
que cuenta nuevas fiestas donde había
ojeras negras de melancolía
y un camisón raído en un costado,
esta orgía de risas, que me toca
la fibra más recóndita del alma,
susurrando futuros en carroza,
despertando delfines en mis canas,
esta canción a mí, como quisiera
aquel Whitman genial, desaforado,
cantándole a la vida porque es vida,
al gusano, gusano,
al pez, por pez,
aunque me caiga una y otra vez,
aunque las manos se escurran de mi mano,
aunque no me acaricien los pinceles
de ese nuevo Van Gogh que va asomando,
aunque juegue, y me enrede con las redes,
que yo misma he tejido sin descanso,
aunque llueva,
aunque truene,
aunque me niegue
a repartir de ahora en más,
besos y abrazos,
aunque todo suceda, y nada cambie,
aunque sublimen todas las mentiras,
no me importa, y es más:
hasta da risa
que me tiren de la lengua unos gigantes
para oír qué insólita pavada
puebla la cabecera de mi proa,
aunque muchos sólo busquen la popa,
y, ya nadie,
haga nudos con mi ropa
para tirarla al tacho de basura,
mientras sueña su mente que me apura,
y una vez más,
sus cómplices me violan.