lunes, agosto 30, 2010
martes, agosto 24, 2010
En un día tan oscuro
busco un poco de tu luz,
mientras siguen los batracios
buscando entrar a palacio.
¿No lo ven? Es natural,:
los batracios, excluidos.
Y con sus saltos de rana
y su croar insolente
le molestan los oídos
a lo que queda de gente.
Además, no vive nadie
que reine en ningún lugar,
en este palacio viejo
donde procuran entrar.
Los sapos se han ido todos.
Reyes y reinas, también.
La nostalgia ocupa todos
los salones de este harén.
Basta, no insista, ranita
que perdió su condición;
la monarquía está muerta,
no hay príncipes de salón.
Vuélvase, vuelva a la charca,
donde brinca y croa bien.
El Edén para los sapos,
el palacio ya no es.
miércoles, agosto 11, 2010
Cuando todo parece encajar, cuando cada pieza del rompecabezas está en su casillero, cuando el dibujo toma forma, cuando no queremos equivocar el próximo paso, a la vista del diseño, un viento fuerte, una patada inesperada, un sacudón para el que estábamos desprevenidos, echa todo por la borda, nuevamente.
Es entonces el momento de armarse de paciencia, y, lentamente, una a una, reacomodar las piezas en su lugar.
Es como con los castillos de arena: una ola violenta tira abajo el trabajo de horas. Entonces qué? Poner manos a la obra nuevamente, construir una y otra vez sobre lo derrumbado, volver a apostar a que sí.
sábado, julio 24, 2010
Sin proponérmelo siquiera, he ido sembrando un caminito de flores para que nadie se pierda en la vuelta a casa.
La vuelta a casa está llamada a ser eso: un cálido reencuentro con aquel nene o aquella nena que fuimos una vez, donde toda la magia se expande y los raspones duran lo que demora un beso en tocarnos la piel.
Entonces aparecen sorpresas desde un reino que creíamos inalcanzable, y que estaba aquí nomás, escondido en un rincón de nuestros corazones. En nuestro reencuentro con la ternura de la infancia,sanamos a ese chiquito, herido porque una vez "creció".
jueves, julio 08, 2010
a dúo con Joaquín
y Joaquín de amarguras virginales,
no se planta ni un verso en los canales
que fluyen, habituales, a mi oído.
Perdido por perdido me parece
que Maderas Noruegas excluidas,
la partida perdida va ganando
incontenibles ganas de abrazarte.
Objetan que el Atlántico es profundo,
ancho, enorme, oscuro y prolongado.
Vago por los rincones de la costa
apostando a colarme en un navío.
No hace frío en este invierno raro,
que envidia sin encono a tu verano,
mientras allá lejos, en el Mediterráneo,
tus ojos danzan con la marejada.
Quisiera ser el hada de tu sueño.
El dueño del guión me lo ha impedido.
Filmemos una peli subversiva
en que los dueños sangren por la herida.
Te juego lo que quieras a que cruzo
en océano con un parde aletazos,
y zambullo mis fríos en tu abrazo
y los rumores se mueren de susto.
Cuánto vas a que la pólvora quemada
que el hombre bala abandonó en la puerta
sirve para encender una fogata
que transforma el chimento en letra muerta.
Y ya que se me va acabando el tema
(Joaquín hace silencio en un segundo)
te regalo la sangre de mis venas,
que es tu vino volcándose en mi mundo.
martes, julio 06, 2010
Es mentira que cuenten las razones para entregar sonrisas; señor, señora, las sonrisas sa venden: ¿me compra? Bien, empiece a pagarme entonces. Ese es el trato.
Es mentira que nos haya agarrado súbitamente una fiebre de amor. Vendemos amor al mejor postor.
Mienten los que dicen que tienen programas solidarios; recuerde cuánto le costó pagar esa sonrisa hace un rato.
O tal vez sea mentira que todo esto es mentira. Entonces podremos empezar a conversar...
miércoles, junio 30, 2010
Si vas esquivando ollas por la calle gastada
si no te asustan los números cuando caen de una cara
si te sentís a trasmano cuando te enfocan de atrás
si lo que leés a diario nunca es lo que repasás,
vení, y pasá, cofrade: tomá un mate por acá.
Si avizorando catástrofes, solito, te hacés a un lado,
si lo que discuten todos no es tu propia discusión,
si por más que vengan muchos, te vas por donde viniste,
si no es para vos despiste despistarte a las estrellas,
venga, compadre, y sumemos
su huella junto a mi huella,
que las estrellas son muchas para disfrutarlas solo;
sea a mi modo, o al modo suyo,
empinemos bien el codo
pa'festejar el concierto
del estrellato divino,
que palpando las estrellas
se permite algún buen vino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
